La casa · lo que hemos medido
Ocho cosas que no cuadran en el universo de fondos
Ninguna es una opinión. Las ocho salen de contar filas en
el catálogo con el que trabaja esta casa: unos 56.000 fondos, ETF y planes
de pensiones europeos. Están aquí porque, si no se saben, se comparan cosas
que no son comparables y se sacan conclusiones que parecen sólidas.
De dónde salen estas cifras. De contar filas en
el catálogo con el que trabaja esta casa, en las auditorías de agosto de
2026. El catálogo cambia cada semana, así que las cifras se moverán un poco;
lo que no se mueve es el problema que enseñan. Si al comprobarlas no te
cuadran,
dilo por el canal formal.
Por qué publicamos esto. Cada una de estas ocho
cosas nos ha hecho corregir un cálculo nuestro. Publicar los tropiezos
propios es más útil que publicar los aciertos, y desde luego más raro.
CASO 01
Un patrimonio medio que suma manzanas con yenes
Lo que suele hacerse: sumar el tamaño de los fondos
de una gestora y dar un total.
El campo de patrimonio viene en la divisa de cada fondo, y el
catálogo mezcla veinticinco. Un fondo japonés de mil millones de yenes y
uno europeo de mil millones de euros suman «dos mil millones» de nada:
el yen pesa unas 186 veces menos.
37.468
filas del catálogo no están en euros, de
71.467 — el 52%, repartido en 25 divisas. Cualquier ranking de
gestoras por patrimonio que no convierta antes está ordenando por divisa
tanto como por tamaño.
Se arregla convirtiendo cada fondo con el tipo de cambio del BCE antes
de sumar. Y hay que decir cuántos se quedan fuera: los que están en
divisas sin par publicado —el peso chileno, por ejemplo— no se pueden
convertir, y contarlos como cero sería otra mentira distinta.
Hay un detalle peor, y es el que de verdad cuesta encontrar: el
catálogo guarda cuatro divisas distintas por fondo —la del
patrimonio, la de la clase, la base y la del mínimo de entrada— y
no tienen por qué coincidir. Cuando veas una cifra de tamaño, la
primera pregunta no es cuánto: es en cuál de las cuatro.
Medido sobre el catálogo de fondos de la casa.
CASO 02
La rotación de cartera que puede ser negativa
Lo que suele hacerse: comparar el turnover de
un fondo irlandés con el de uno americano.
Ese número no lo calcula nadie de forma independiente: lo reporta la
propia gestora, y hay dos convenciones incompatibles. La americana
divide el menor entre compras y ventas por el patrimonio medio. La europea
(CESR) resta suscripciones y reembolsos — y por eso puede dar un
resultado negativo, que es una rotación que no existe en la
naturaleza.
1 de cada 7
fondos que reportan rotación la tienen
negativa: 4.085 de los 29.928 que traen el dato, el
13,6%. No es un error de los datos: es la fórmula europea
haciendo su trabajo. Compararlos con los americanos es comparar dos
magnitudes distintas con el mismo nombre.
Medido sobre el catálogo de fondos de la casa.
CASO 02b
El fondo más caro de una categoría cuesta cien veces más que el más barato
Lo que suele hacerse: mirar la comisión media de una
categoría y darla por representativa.
Dentro de Global Large-Cap Blend Equity —466 fondos haciendo, en
teoría, lo mismo— el más barato cobra un 0,05% anual y el más caro
un 4,88%. La mediana está en 0,68%. En Renta Variable Emergente
Global, de 0,04% a 5,00%.
×98
entre el más barato y el más caro de la misma
categoría. La media de la categoría no describe a casi nadie: describe
el punto medio de una horquilla enorme.
No significa que el barato sea mejor: dentro de una etiqueta hay fondos
que hacen cosas muy distintas, y la horquilla mide eso tanto como mide el
precio. Lo que sí significa es que preguntar cuánto cuesta tiene
sentido, porque la diferencia dentro de la misma etiqueta es mayor de
lo que casi nadie espera.
Medido sobre el catálogo, deduplicado por fondo.
CASO 02c
Un solo fondo que aparece ochenta y siete veces
Lo que suele hacerse: contar filas de un catálogo
de fondos y llamarlas «fondos».
El catálogo tiene una fila por CLASE, no por fondo. Un mismo
fondo se emite en clase minorista, institucional, limpia, cubierta en
varias divisas, de acumulación y de reparto… y cada una ocupa su fila con
su ISIN.
87
clases del mismo fondo, en 9 divisas,
es el récord del catálogo. Los cinco primeros van de 64 a 87. Sin
deduplicar, ese fondo compite ochenta y siete veces contra los que solo
tienen una.
La consecuencia es tonta y grave a la vez: cualquier ranking sin
deduplicar lo gana la gestora que más clases emite, no la que lo hace
mejor. Y no basta con filtrar por «clase principal»: hay 1.751 fondos
que no tienen ninguna marcada y desaparecerían del recuento sin que
nadie lo notara.
Este lo cometimos nosotros, en la primera versión de la tabla que
hay al final de esta misma página. Se corrigió agrupando por fondo y
quedándose con la clase de más patrimonio.
Medido sobre el catálogo, agrupando por identificador de fondo.
CASO 03
El indicador ESG donde más alto es peor
Lo que suele hacerse: leer «puntuación de
sostenibilidad 24» y entender que 24 es mejor que 16.
Es al revés. Ese número no mide virtud: mide riesgo ESG no
gestionado. Cuanto más alto, peor. El nombre invita exactamente a la
lectura contraria, y es un error fácil de cometer y difícil de detectar,
porque el resultado sigue pareciendo razonable.
16,3 frente a 24,7
puntuación media de los fondos con la mejor
calificación ESG (cinco globos) frente a los de la peor (uno).
El mejor grupo puntúa más bajo. Eso zanja en qué dirección va la
escala.
La comprobación es barata y casi nadie la hace: coge el campo, agrúpalo
por el rating oficial y mira si sube o baja. Dos minutos.
Medido sobre el catálogo de fondos de la casa.
CASO 04
El mismo fondo, dos rentabilidades a diez años
Lo que suele hacerse: mirar la evolución del valor
liquidativo y llamarlo rentabilidad.
En una clase de acumulación vale: el dividendo se reinvierte y el
valor liquidativo lo recoge. En una clase de reparto no, porque el
valor liquidativo cae cada vez que se distribuye. Lo repartido no
desapareció: se lo llevó el partícipe. Pero en el gráfico no está.
21,4pp
de diferencia, en un fondo de reparto a diez
años, entre su rentabilidad por valor liquidativo (+91,86%) y por
rentabilidad total (+113,30%). Ese hueco es el dividendo repartido.
El mismo fondo, la misma ventana, dos veredictos distintos — y el
exceso sobre la categoría pasaba de −29,86 a −11,50 al corregirlo.
La regla es sencilla: si vas a comparar un fondo con otro, comprueba
antes si son las dos de acumulación. Si una reparte y otra no, el gráfico
está midiendo la política de distribución, no al gestor.
Medido sobre un caso real del catálogo.
CASO 05
Ratios de Sharpe que no se pueden poner en la misma tabla
Lo que suele hacerse: juntar el Sharpe del proveedor
con uno calculado por uno mismo.
El Sharpe canónico resta la tasa libre de riesgo antes de dividir por
la volatilidad. Muchos cálculos caseros —incluidos algunos de los
nuestros, hasta que lo corregimos— no la restan. Con tipos al cero
la diferencia era despreciable; con tipos al tres por ciento, no.
≠
Dos números con el mismo nombre y distinta
fórmula no van en la misma columna. Si aparecen juntos, hay que
decir cuál es cuál — o no ponerlos.
Lo mismo pasa con el horizonte: un Sharpe a tres años y otro a cinco
tampoco se ordenan juntos, aunque la tabla los acepte sin protestar.
Corrección aplicada a los cálculos propios de la casa.
CASO 06
Columnas que existen, están vacías, y nadie avisa
Lo que suele hacerse: filtrar por un campo y confiar
en que el resultado vacío significa «no hay fondos así».
Tres campos del catálogo existen pero no traen ni un dato: el
porcentaje de comisión de éxito, el P/E de la cartera y si el fondo es
UCITS. Cero filas de 71.743 en los tres. Un filtro sobre ellos no devuelve
«pocos»: devuelve cero, y cero se lee como una conclusión cuando en
realidad es una ausencia.
El de UCITS es el que más duele: es el campo por el que un inversor
europeo filtraría primero, y quien lo use se queda sin nada sin saber por
qué.
0 de 71.743
filas traen el porcentaje de comisión de éxito.
Cero. Y lo mismo con el P/E de la cartera y con la marca de UCITS:
tres columnas que existen y están enteras vacías. Filtrar por
«menos del 15% de comisión de éxito» devuelve una lista vacía que parece
un hallazgo.
Antes de creerse un filtro conviene la pregunta más aburrida que
existe: ¿cuántas filas tienen este campo relleno? Es la que separa
un análisis de una anécdota con formato de tabla.
Medido sobre el catálogo de fondos de la casa.
Ninguna de estas ocho es culpa de nadie en particular. Son
convenciones distintas, campos mal bautizados y huecos que el proveedor no
señala. Lo que sí es responsabilidad de quien publica un número es haberlo
comprobado — y decir qué comprobó.
Aquí queda escrito qué medimos y sobre qué. Si encuentras que alguna de
las ocho está mal, dilo por el canal formal: entra
en el orden del día y se contesta por escrito.